Somos un colectivo ciudadano conformado por padres, madres, tías, abuelas, y todos los que estén sinceramente interesados en el bienestar de la niñez en general, queriendo ejercer una presencia significativa y una influencia real en todos los asuntos que están dentro de nuestros objetivos.
jueves, 17 de enero de 2019
lunes, 14 de enero de 2019
¿Cómo Crecen?
¡CÓMO CRECEN!
El paso del tiempo y
nuestros hijos.
Todos somos jóvenes siempre, pero la
verdad es que vemos el paso del tiempo en la vida de nuestros hijos (claro que
al mirarnos al espejo, algo nos delata, jaja!).
Parece que hace poco tenía a mi primera
hija en brazos, y que no pasó mucho que estaba con mi esposa en el hospital, en
ese momento cargado de emoción y tensión.
Unos días atrás, estando en el acto de
cierre de la escuela, veía a esa pequeña niña, culminando la etapa de la
primaria, y me llevó a reflexionar en este tema.
Realmente es impresionante lo rápido
que pasa el tiempo, y por lo tanto la vida. Y es en esa vertiginosidad, y en la
dinámica de la misma, que se ha vuelto más agitada, que tenemos el desafío de
guiar a esas personas que tanto amamos.
No hay sustitutos para el rol de los
padres, eso es lo que creo. Puede haber ayudas, complementos, actividades y
personas que sumen a tan grande tarea, pero nunca sustitutos. Y no debemos
distraernos, no podemos hacerlo si es que queremos transmitirles buenos valores
y principios a nuestros tan preciados hijos. Es que el tiempo compartido, la
atención, la buena comunicación y las claras enseñanzas, demandan de nosotros
atención y esmero. Y cuando estos faltan, las señales vienen más temprano que
tarde; ya que cuando nuestros hijos muestran dificultades en su comportamiento,
y vemos que tienen cierta dificultad en cada lugar al que asisten, debemos
leerlo como señales para nosotros.
Las señales que ellos están dando, son
esencialmente para nosotros, no para los especialistas, no para el psicólogo,
ni el pediatra, nos están hablando a nosotros. Y con esto, no desmerezco la
valiosa labor de estos y otros profesionales, pero sí me desmarco de la idea de
que el primer recurso al que debemos apelar sea a la atención o la terapia, ya
que en la gran mayoría de los casos la solución está en nuestras manos. Algunos
nos piden atención, otros nos dicen sin palabras que necesitan saber cuáles son
los límites, hasta dónde pueden llegar. Otros pueden estar dando otros
mensajes, pero estos son los más comunes, expresiones no habladas por nuestros
pequeños.
El tiempo pasa rápido, avanza sin
darnos respiro. Ante lo cual tener claridad acerca de nuestras prioridades es
una cuestión básica, distinguir lo importante y lo que no es. Principalmente en
lo referente a la crianza de nuestros hijos, que de forma imprescindible
necesitan de nosotros.
Y hablo mucho de nosotros, porque es
una gran verdad lo que alguien dijo: Nadie se va a recriminar al final de la
vida por lo mucho que dedicó a sus seres queridos, sino que en realidad la
culpa viene del lado contrario.
Obviamente no podemos, ni debemos,
pasar todo el día prendidos de nuestros hijos, porque estaríamos coartando su
madurez, su desarrollo, pero tampoco podemos irnos al otro extremo de casi no
estar, de volvernos ausentes y egoístas en nuestra forma de ser padres. Ya que
hay quienes en nombre de “su felicidad” o “sus proyectos”, abandonan
emocionalmente a los suyos, y aunque le dieron “todo” lo material, faltó lo
esencial que es el afecto, la corrección o el papá sentado en una tribuna
mirando con alegría a su hijo o hija jugar al fútbol o ser parte de una obra de
teatro o cualquier otra actividad en la que mamá y papá, son los asistentes más
esperados por sus hijos.
La vida pasa rápido, nuestros hijos
crecen rápido. Hoy son nuestros bebés, pero mañana serán adultos que llevarán
adelante grandes cosas, quienes se valdrán en buena parte de los recursos que
hayamos sembrado en ellos.
Pensemos…
Lucas Rivero –
Director de “Todos por los Niños”
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sábado, 12 de enero de 2019
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